Los posos de un film II

El otro día viendo los Goya recordé que me inicié en esto de escribir blogs hace ya muchíiiisimos años, más concretamente en 2005. Aparentemente una cosa no tiene nada que ver con la otra, pero hay un hilo conductor serio que os voy a contar. Resulta que, como no, le dieron a Amour de Haneke el Goya a mejor película Europea, y yo que soy 100% Hanekista, pensé: ¡Madre mía, hace mil años que vi Amour! Y me entraron ganas de volver a verla, porque es una película que me ha dejado muchos posos.

Películas que dejan Posos.

Y me acordé entonces de que en mi viejo blog, un día escribí un post súper largo, creo que puede ser el más largo que he escrito nunca, de ésto mismo: de películas que dejan posos.

Os lo traigo otra vez. Donde se publicó ya no están las imágenes que lo ilustraban, no queda más que el texto desnudo; pero leyéndolo hoy, vuelvo a pensar en porque me gusta tanto el cine: el cine que deja poso.

Voy a terminar volviéndome loca si no me marcho pronto de este país… loca porque no duermo a las horas que tocan y el resto del día me lo paso medio zombie, solo con ganas de tirarme en plancha al sofá.

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Kynodontas (2009)

Esta noche ha sido especialmente larga. Lo de noche es un decir ya que no se termina de hacer oscuro y una tiene la sensación de que son las ocho o las siete de la tarde hasta que se va a dormir. Nosotros ayer nos acostamos pasadas las 2 de la madrugada, sin ningún sueño, sólo por la inercia de irnos a la cama. La cosa es que de repente nos hemos despertado a las 5. Había tanta luz en la habitación como si nos estuviese alumbrando, como a criminales, un helicóptero del FBI de esos de las películas. Ha sido tanto el resplandor, que Nach medio dormido, ha subido las venecianas para ver si era o no real. Los pájaros cantaban como suelen hacerlo por las mañanas y creíamos que podía ser cualquier hora, las 9 o las 10, pero no… eran las 5, ¡Qué alguien apague este sol, por favor!. Quedarme dormida después ha sido otro cantar… un cantar imposible que ha terminado por desquiciarme. Me pongo nerviosa y de muy mal humor cuando no me puedo dormir. Me revuelvo en mi propio espacio, me pongo tensa y me molesta cualquier arruga de las sábanas. Comienzo a pensar historias simples que se van volviendo complejas y mas complejas y ya dormirme es casi imposible.

Después de darme un paseo por el salón, beber agua y mirar un rato por la ventana toda esa luz, he vuelto a la cama a reconciliarme con la almohada. Finalmente me he dormido. Pero antes de caer en los brazos de Morfeo, he pensado en lo que que quería hacer hoy, y es justamente escribir este post, que no va de insomnio sino de cine.

Se me ocurrió el título del post mientras analizaba mis propios posos a escasos minutos de entrar en fase REM. La idea de “posos” o “restos” como un surco o una huella no solo me interesa del cine, me interesa de todos los aspectos de la vida. La huella, el resto, el poso o lo que deja una marca, siempre suele ser especial. Para bien o para mal, resulta crucial, vital e importante.

Ayer me dormí analizando mis posos cinematográficos. Buscando en mis raíces encontré trozos, retazos y fotogramas inconexos de películas, que estaban en lo mas profundo de mis recuerdos. Mientras ya casi dormía, comencé a quitarles el polvo para intentar unirlos y construir algún tipo de significado sonámbulo.

El primero de estos posos que acudió a mi llamada fue en forma de banda sonora:

“Never ending Story” de 1984. Puede que para muchos no signifique absolutamente nada, pero yo era muy pequeña cuando vi esta película por primera vez. Recuerdo pinceladas pero no el argumento concreto. Sólo una especie de viaje por mundos irreales e imaginarios donde los perros-dragón vuelan y hay rocas-hombre que hablan. No se porque esta película me marcó, solo se que en mi intención de establecer una linealidad con esta idea de los “posos”, es la primera que llego a mi mente.

Después, como crecí en los ochenta, las películas que recuerdo son las películas que veían mis padres y los vídeos que nos elegían a mi hermano y a mí del vídeoclub. Supongo que como siempre buscaban algo para todos los públicos, no terminaban por dar con cintas muy brillantes. Recuerdo ET, Los Gremlins, Los Cazafantasmas y Loca Academia de Policía, entre otras, pero estas no han dejado lo que se dice “posos” importantes en mi vida.

Cuando intento explicar lo que supone para mi un “poso cinematográfico” es que en un determinado momento de la película, o después de verla, algo se ha quedado enganchado a ti, a tu cuerpo y a tu mente y no te va a abandonar nunca.

Creo que lo experimenté por primera vez y de forma conscientemente, con la Lista de Schindler (1993). He de decir que Spielberg no me apasiona, pero hay una secuencia de esta película que se me agarró cuando la vi. La película es totalmente en blanco y negro. La fotografía así tratada enfatiza mucho mas el dramatismo del Holocausto, pero en un momento determinado aparece una niña con un abrigo rojo paseando por el ghetto. Los que hayan visto la película reconocerán la secuencia que describo y la que sigue. Sin ánimo de ser spoiler, y sin querer ahondar mas en la secuencia, para mi este es mi precedente de lo que supone un “poso cinematográfico”. Creo que ya ha quedado mucho mas claro de lo que hablo con este ejemplo ¿No?

***UPDATE: Hoy se que hay un trauma llamado así***

Cuando comencé a darme cuenta de lo mucho que me gusta el cine, ya buscaba que de cada película me quedara un “poso” y es por eso por lo que antes de seleccionar que ver, paso bastante tiempo documentándome antes de elegir. Puede que esto arruine un poco la sorpresa y la intriga, pero entendí hace ya mucho tiempo que el cine no son solo películas. El cine es un proceso creativo de recreación de nuevas ficciones posibles y como todo proceso, contempla muchas fases. Lo que vemos es un resumen de fotogramas conexos que delimitan en tiempo comercial, esas fases, pero no es todo.

A veces esos posos son pura impresión producida por lo inesperado, lo crudamente violento o lo desgarradoramente estético. Ejemplos de este tipo me quedaron con otras películas estando yo ya mas crecidita, claro. La Pianista (2001) de Haneke fue uno de los casos.

La violencia recorre todo el metraje en sus cotas mas domésticas e inexploradas, tratada de esa manera tan directa me causó un gran impacto. Nunca olvidaré la secuencia en la que madre e hija están en la cama, así como la tensión facial de la cara de Isabelle Huppert en la escena final.

Experimenté por última vez esta experiencia de violencia cinematográfica bella o estética, que deja posos, este fin de semana con la película Kynodontas (2009), del griego Yorgos Lanthimos. No es fácil de ver. No es fácil de asimilar. No es fácil de comprender. Es por esto por lo que todavía no tengo muy claro porqué me gustó tanto. Es por esto por lo que he guardado mucho espacio para nuevos posos.

14/6/2010 en Mi viejo blog

¿Alguna película que os haya dejado posos?

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About Lau

This is (*_*)lau's blog! Laura Sebastian aka (*_*)lau is a Spanish Art Director and MOIKKA's creative manager. please visit: www.moikka.es
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